Duelo y Vida

En el transcurso de nuestra vida experimentamos varios tipos de duelos; algunos de
ellos pueden pasar desapercibidos o simplemente no los llegamos a calificar como un
“duelo” en sí.

Desde pequeñas nos enseñan a no darle importancia a ciertos conflictos emocionales o simplemente a no tomar tan en serio ciertos sucesos. También nos crean la idea de que por edad o “falta de madurez” no se pueden manejar emociones negativas, por lo que se crea la cultura del engaño o simplemente no hacer partícipe de lo que sucede en la vida en esos momentos. Y por eso, nos inhiben a que desarrollemos una capacidad más positiva para afrontar los diversos duelos que podamos llegar a experimentar.


Generalmente no nos enseñan las herramientas necesarias para aprender a afrontar duelos, y en la mayoría de los casos la vida nos las va dando conforme va pasando. Y hay que recalcar que todo duelo trae consigo emociones que causan algún tipo de desbalance en nuestra vida.
Para comprender el duelo, lo debemos de definir cómo una pérdida. Y en la vida perdemos muchas cosas, por lo que pasamos por muchos a procesos de duelos; como en la pérdida de una mascota, separación ó perdida de una amistad, perdida de un trabajo, año escolar; la jubilación, divorcio o separación y así hasta llegar a perder a alguien por motivo de la muerte.


Pasamos en la vida todo tipo de duelo y lo más preocupante es que en esos momentos podemos perder de vista la lección más importante que nos puede dar: El valor de la vida. El valor de cada momento, de cada persona y hasta el valor de las cosas.


Por mi trabajo y gracias a mis propios duelos he aprendido a disfrutar de las lecciones que este trae, a perder el miedo a mis limitaciones, a retarme a vivir con ellos y a trabajar con mis emociones.


El duelo en la vida te enseña, te hacer ver más de cerca tus debilidades y al mismo tiempo de fortalece. En muchas culturas, el duelo se celebra ya que se considera cómo una fiesta de crecimiento.


Al final, el duelo reta a tu vida, te reta a levantarse, a aceptar la realidad y a madurar. Pero sobre todo, te reta a seguir viviendo. Es por eso que van de la mano; una depende de la otra por igual.
En toda vida hay duelos y en todo duelo hay vida.

Licda. Ruby Saravia

MaternidadLiquid BrandLab