Gracias....

Para quien me conoce, sabe de  mi gusto por el ejercicio.  El día de hoy me levante cansada y con pocas ganas de ir al gimnasio, pero como sé que no tengo tanto tiempo libre para ir, tenía que aprovechar la oportunidad.  Por lo mismo tengo los horarios  y clases que me encantan ya establecidos en mi agenda.

Por ser lunes me dirijo a  la clase de spinning pensando que hoy no voy a rendir, que voy a terminar muerta del cansancio.

Preparo mi bicicleta, me monto un poco desanimada. 

Empezamos todos en grupo la clase, pero gracias a Dios el instructor  le gusta llevar la clase con buena música.

Casualmente hoy, llegó una nueva persona a la clase, una señora, a quien por lo menos yo no había visto antes.  Se sube a la bicicleta frente a mí. 

Conforme avanza la clase, la señora empieza poco a poco inyectarme de energía con su actitud positiva y alegría.  Cantando y bailando con el ritmo de la música subida en la bicicleta.  Sin sentirlo mí cansancio (mental) y mala actitud desaparecen.  Me da lo que en el mundo del atletismo conocemos como un segundo aire.

Tal vez no canté ni bailé, pero logré terminar mi clase feliz, inyectada de energía y con muchas ganas de seguir con mi atareado día.

Tenía que agradecerle por este cambio que ella provocó en mí. Sentí que tenía que hacerle saber que con algo tan simple, ella logró cambiar el curso de mi día.

Al finalizar la clase me acerqué y simplemente le di las gracias. Y con este relato quiero volver a agradecerle.

Gracias!!!

Me decidí, en esta ocasión escribir sobre este suceso, porque me recordó algo fundamental en la vida, el efecto de nuestra actitud en otras personas  y en el resultado ante problemas.

Así que los ánimo a que todas seamos esa persona que le cambie el día a alguien, que le saque una sonrisa y hagamos una cadena de felicidad con este simple ejercicio y  así  tal vez, cuando lo necesitemos alguien nos cambie el día.

by Ruby de Saravia, especialista en Tanatología

 

 

SaludAnnie Morales