DE PAREJA A PAPÁS: UNA TRANSICIÓN

La transición de ser pareja a ser papás, muchas veces es más compleja de lo que imaginamos antes de tener hijos. Además de los cambios fisiológicos y hormonales propios del posparto, tanto mamás como papás atravesamos cambios en nuestras vidas y no siempre sabemos cómo manejarlos, lo cual puede resultar en dificultades de pareja.

En otros momentos de la historia y en otras culturas, los hombres se han involucrado de forma más indirecta en la crianza inicial de sus hijos (proveyendo y protegiendo), ya que usualmente las mujeres han sido acompañadas por otras mujeres con experiencia, que conocen el proceso y saben qué hacer por ellas para que puedan sentirse acompañadas y tranquilas mientras cuidan de sus bebés. En otras culturas y en otros momentos, la crianza de los niños ha sidoresponsabilidad de todos; suficientes brazos, suficiente sostén, suficiente apoyo entre familias y, lo más importante, suficiente apoyo entre mujeres. Hoy en día, solemos esperar de una sola persona todo lo que tendría que ofrecer una tribu completa. La creencia de que tenemos que hacer todo entre los dos, ha puesto muchísimo más estrés sobre las parejas; hombres y mujeres mostramos una mayor tendencia a sentirnos solos, a sentir que no tenemos nada de qué hablar, a resentir a la otra persona porque no hace lo suficiente por nosotros, o que no nos agradece lo suficiente.

Los hombres en nuestra cultura tienden a expresar poco, a guardar sus emociones y a lidiar con ellas de otras maneras, lo cual muchas veces las mujeres tendemos a interpretar como indiferencia –conscientemente, creemos que no les interesa cuidar al bebé; inconscientemente, interpretamos que no les interesa cuidarnos a nosotras. “No me ayuda”, “se la pasa en el celular”, “sólo llega a la casa a ver televisión”, “quiere salir todos los fines de semana”, “no ayuda a cuidar al bebé”…como psicóloga y como doula, son cosas que escucho muy a menudo en mi clínica y en las visitas posparto, y son conductas que generalmente vienen de un sentimiento sobrecogedor que los hombres a veces no saben exactamente cómo manejar. Ellos también atraviesan cambios y es importante escucharlos y validarlos para permitirles vincularse con su bebé a su ritmo. Recordemos que la ma/paternidad suele mover cosas que traemos desde nuestro pasado y hay muchísimas implicaciones, más allá de ser pareja. Ambos somos seres humanos distintos, con historias diferentes, intentando reformular todo nuestro mundo con esa nueva personita de por medio.

Las mamás a veces resentimos a nuestra pareja porque puede regresar rápido a su trabajo, porque no nos lee la mente, porque no nos ofrece comida, porque no nos ofrece agua, porque no entiende nuestras indirectas, porque no aprende mágicamente a cocinar o a lavar ropa, porque no llega temprano de la oficina, porque no nos ofrece ayuda con el bebé, porque no se desvela igual en la noche, porque no lleva veinte libras de panza encima o no tiene a la criatura prendida de la boobie veinticuatro horas… en general, esperamos que él sepa qué queremos que haga o que sepa qué sentimos, cuando honestamente y siendo justas, si muchas veces ni siquiera nosotras mismas sabemos qué necesitamos, él probablemente sabe menos todavía.

“No me ayudas con el bebé”, subliminalmente se traduce a “no me cuidas a mí”. Está comprobado que, en la medida en que nos sintamos atendidas, sostenidas y amadas, todo será más fácil, y quizás él no sea la única persona que puede darnos ese apoyo. Hay más personas en el mundo que felizmente podrían estar ahí para nosotras, en esos espacios donde sentimos que algo nos falta: familia, amigas, doulas.

Entonces, ¿qué hacer? Lo más importante es informarnos y prepararnos antes. Como mujeres, como hombres, como padres, como pareja. Aprender sobre los cambios normales que vienen después de tener un bebé, entenderlas necesidades físicas y emocionales de una mamá en el embarazo, el parto y el posparto, planificar cómo vamos a organizar el cuidado de la casa, comprender que a veces ambos necesitamos un apoyo extra para no quemarnos; aprender a hablar y a comunicarnos, a reconocernos mutuamente, a pedir las cosas claramente y sin indirectas a nuestra pareja, a encontrar puntos medios y, sobre todo, comprender que para ser buenos papás,no estamos obligados a hacerlo solos

By Natalia de Biegler

nataliadebiegler.doula@gmail.com

MaternidadAnnie Morales