TU NUEVA MEJOR AMIGA

Conforme avanza tu embarazo, tu cuerpo empieza a empujar sus límites y tu energía también empieza  a descender. Al entrar en el tercer trimestre, muchas veces puedes experimentar molestias en la espalda, en la pelvis y en el área púbica, e incluso pueden aparecer hemorroides debido a la presión que el peso de la panza pone sobre tu suelo pélvico. Entonces, con cada semana que pasa, la comodidad se convierte en una prioridad. Muchas mamás hoy en día continuamos trabajando y pasamos gran parte del día sentadas en una silla o sillón, con una postura que no es precisamente la más adecuada para un cuerpo en gestación: la espalda encorvada y reclinada hacia atrás, y la cadera apuntando hacia arriba. Esta posición no solamente es incómoda, sino puede afectar la circulación hacia nuestras piernas y provocar otras molestias físicas. Y es aquí donde entra en juego tu nueva mejor amiga: la pelota de parto. Es básicamente una pelota de fisioterapia tradicional; probablemente hayas visto alguna en un gimnasio o estudio de yoga. Más que para hacer ejercicio, hacia el final de tu embarazo es una excelente aliada para aliviar incomodidades y molestias y, además, para corregir tu postura y ayudar a tu bebé a colocarse de forma más favorable en relación a tu pelvis. Es firme y estable, pero suave al mismo tiempo, lo cual te permite sentarte soltando la panza y relajando la espalda. En el parto, la pelota es una excelente herramienta que nunca falta cuando acompaño a una mamá. Si ella no tiene, ¡yo llevo la mía! Hace muchísima diferencia porque permite a la mujer “descansar en movimiento” y permanecer en posición vertical, sin necesidad de recostarse y utilizando la gravedad a su favor. Para usar la pelota de forma segura, coloca las plantas de tus pies firmemente sobre el suelo, separadas a la distancia de tus hombros para mantener el equilibrio, y siéntate poco a poco sobre ella. Conserva una postura erecta y controlada y coloca las manos sobre tus rodillas para dar un soporte extra.¿Cómo escoger una pelota? Existen tres tamaños (en centímetros de diámetro), y el más adecuado para ti depende de tu estatura.

- 55 cm: si mides menos de 1.50 m

- 65 cm: si mides entre 1.50 y 1.70 m

- 75 cm: si mides más de 1.70 m

Es importante que, al sentarte sobre la pelota, tus rodillas queden por debajo del nivel de tu cadera para favorecer la circulación de tus piernas. Puedes inflarla o desinflarla hasta que logres una posición adecuada. Si te sientes confundida entre dos tamaños, compra la más grande de ambas, ya que probablemente te dará más estabilidad y comodidad que una pelota pequeña demasiado inflada; yo mido 1.60 y me siento mucho más cómoda en una pelota de 75 cm de diámetro. Una vez teniendo más experiencia y conforme te sientas más segura, puedes practicar movimientos lentos con la cadera de un lado a otro o en círculos, respirando profundo, y luego hacer movimientos cada vez más amplios. También puedes colocar las rodillas sobre el suelo y recostar tus brazos y cabeza sobre la pelota para aliviar la presión sobre tu espalda y favorecer la posición de tu bebé. También puedes sentarte en ella para ver televisión, para doblar ropa, para trabajar en tu escritorio, etc. Estos “ejercicios” son geniales desde el embarazo hasta el parto, ya que ayudan a estirar los músculos y soltar tensión, además de dar a tu bebé más espacio para moverse y encajar en tu pelvis.

Annie Morales