Como me reconcilie con mi cuerpo. Por: Melina Arreaga.

 

“No es como tu cuerpo se ve, sino lo que puede hacer” -Kendra Smith.


En enero de este año (2018) corrí mi primer maratón, y quiero compartirles como esta experiencia, marcó mi vida. La persona que empezó a entrenar no fue la misma que cruzó esa meta. La persona que empezó a entrenar en Agosto, era una mujer insegura de su cuerpo, de lo que podía lograr y de como se veía. Solía pensar que mi abdomen no era lo suficientemente plano, que mis piernas eran muy gruesas, que mis brazos eran feos y demasiado gruesos. Todo este pensamiento venía de la inseguridad, de buscar aprobación de afuera, de los estereotipos impuestos por mi misma, de la total desconexión de mi alma y cuerpo. “A lo largo de mi entreno me empecé a sorprender de lo que mi cuerpo podía lograr”

Poco a poco fui sumando kilómetros, agregando velocidad y sintiéndome cada vez más fuerte. En octubre, a solo 3 meses de la carrera, tuve una fuerte caída donde me desgarré el músculo del párpado, tuve que pasar por cirugía y me quedé parada por casi 3 semanas. En un entreno, ese tiempo es oro y tenía miedo de no alcanzar mi meta, pero una vez más mi cuerpo me sorprendió y en la semana tres estaba devuelta en la calle, metiendo kilómetros y soñando con la meta. En noviembre hice mi primer fondo de 32 km, me estrenaba en esa distancia y la ilusión solo crecía, la gratitud que sentía por mi cuerpo, por lo que estaba logrando, era algo que no había sentido jamas.


Seguí mi entreno y se llegó el día. Domingo 14 de Enero, Houston Texas, 6 grados Celsius y mucha ilusión. Empecé mi carrera en el último corral, estaba sola porque el resto de mi equipo tenía corrales más adelante. Comencé a correr, tenia mucho frío, pero pronto entre en calor, mis piernas iban a todo motor y por el kilómetro21 iba en perfectas condiciones, sintiéndome invencible. En el kilometro 32 empezaron los dolores, la fatiga y el nerviosismo. Es un juego mental, los últimos kilómetros. Seguí dándolo todo, y entrando en una conexión con mi cuerpo que nunca había sentido, éramos un equipo e íbamos a alcanzar nuestra meta. En el kilómetro 35 todos los dolores se agudizaron y sentía que se me iban a caer las piernas (me había perdido las semanas de fuerza y estaba pasando factura). No paré y seguí moviendo mis brazos y piernas y por fin logré ver la meta. No hay palabras para ese momento, mi papá esperándome con porras y yo dando lo último que me quedaba. Al cruzar la meta nunca más volví a pensar de mi cuerpo como lo hacía antes. Ya no eran piernas “demasiado gruesas”, eran piernas fuertes que me llevaron 42km, que no pararon y que no me dejaron tirada. Mi abdomen que no era “lo suficientemente plano” era un abdomen de acero que me sostuvo todo el recorrido, y por último mis brazos “feos” eran los que había levantado con todo orgullo al cruzar la meta. Mi nueva mentalidad y como me expreso de mi cuerpo ahora es a través del amor, del respeto y del orgullo, sin buscar aprobación de afuera, sin tener que probar nada a nadie.


Encontrar esta armonía entre cuerpo y alma es algo fundamental para poder tener una autoimagen sana, para mí fue gracias al deporte que lo descubrí, encuentra tu manera y !reconciliate con tu cuerpo!

SaludAnnie Morales